martes, 1 de octubre de 2013

Apuntes de un viaje II. Navarra


Dejamos Cantabria con alerta de tormentas en toda la zona norte de España e iniciamos de nuevo el viaje, cruzando el  País Vasco llegamos a Navarra sin que nos cayera una sola gota. Nunca antes habíamos estado allí y tal y como esperábamos  nos cautivó esa riqueza paisajística que  ofrece la región desde las cumbres pirenaicas hasta las planicies de la ribera.

Nos alojamos a 7 km de Pamplona, en el hotel Iriguiber de Huarte, un sitio estratégicamente situado entre las circunvalaciones de Pamplona que nos iba a permitir movernos con más facilidad tanto para ir a la capital como para desplazarnos por los alrededores. 



 Hojeando los típicos folletitos turísticos reparé en el escudo de la Comunidad Foral de Navarra  que me hizo recordar otro   viaje realizado hace ya unos cuantos años, cuando camino de Andalucía y una vez pasado el puerto de Despeñaperros,  salimos de la autovía en el pueblo de Santa Elena y recorrimos en coche por pistas forestales el escenario donde se libró la batalla de Las Navas de Tolosa, en la que  los reyes de Castilla, Aragón y Navarra derrotaron a los ejércitos almohades en 1212 , uno de los sucesos más importantes de la historia de España.
Según la leyenda este combate tuvo como episodio final el asalto  por parte de caballeros navarros al último reducto de la resistencia musulmana,  donde se hallaba el califa Al- Nashir fuertemente protegido por sus guardias más fieros y fieles,  que enterrados hasta sus rodillas en la tierra y sujetos unos a otros con fuertes cadenas,  estaban dispuestos a morir antes que retroceder. Los navarros los arrollaron  y volvieron a su reino con esas cadenas que los unían, las mismas que hoy presenta   el escudo de la comunidad.

A veces, cuando meto por el medio del texto alguna de estas historias que en su momento pienso, o creo que merecen un comentario no es mi propósito enrollarme como una persiana, lo que ocurre que en mi mente siempre caminan entrelazados pasado y presente. Cuando me fijo en un edificio, paisaje o entorno con algún significado especial no puedo evitar que las manecillas del reloj cronológico giren inversamente y me lleven a verlo preguntándome ¿cómo fue?, ¿cómo ocurrió?  o ¿cómo pudo ser? . El presente salta a la vista y no es más que el resultado final de múltiples circunstancias y avatares.

 
Pamplona nos sorprendió gratamente, una ciudad muy cuidada y moderna que deja entrever en muchos rincones su pasado medieval. Era sábado y las calles estaban rebosantes de gente porque Pamplona es una ciudad muy vital  llena de bares y caferías que yo vi llenitas y que me hizo pensar que la crisis no había golpeado allí con la misma fuerza que en muchas otras provincias. Es una ciudad bastante plana donde es fácil moverse con una silla eléctrica como la mía. Tiene el inconveniente del adoquinado del casco histórico, pero no es muy agresivo y en los laterales de las calles principales se atenúa un poco más.
 
 
Pateamos y disfrutamos de todas esas calles que siempre asociamos a los San Fermines: calle Mercaderes, Estafeta, la plaza del ayuntamiento etc.. Hicimos el típico recorrido que se hace en los encierros y la verdad que nos ha dado una perspectiva distinta de cómo los podemos ver en la tele. De todas formas no me veo yo ni ahora ni en los momentos de mayor plenitud física que en algún momento pude haber tenido…. corriendo delante de los Miura o Victorinos,  sintiendo su aliento en el cogote y el retumbar de su trote palpitando en los oídos.
 


Otro espacio que nos gusto mucho fue la plaza del Castillo, que puede incluirse entre  las  más grandes de España, rodeada de soportales como muchas ciudades del norte  donde destaca por su perfecta conservación y belleza el café  Iruña, fundado en el último cuarto del siglo XIX, uno de los rincones preferidos de Hemingway.
 
 
 Yo me imagino el revuelo que  en aquella conservadora Pamplona de los años veinte causo este gigante americano bastante amigo del vino, las broncas, las mujeres y las juergas que había venido desde París para hacer un reportaje de  “esa extraña fiesta donde los hombres corrían delante de los toros”. Desde ese momento su nombre quedo unido a la ciudad y el la hizo universal. Por cierto que se den una vuelta por el Iruña y tomen ejemplo todos esos técnicos de patrimonio, apóstoles del conservadurismo a ultranza, y vean de qué forma tan sencilla  se puede actuar y hacer accesible un edificio protegido.
 
El Parque de la Ciudadela es el pulmón verde de la ciudad, es digna de elogio la reconversión de la antigua fortificación militar en un amplio espacio de esparcimiento para los pamploneses, donde el griterío de los niños jugando ha llenado todos sus rincones y  sustituido a las voces metálicas  y duras  de las ordenes militares de antaño. Se puede recorrer con silla sin mayores problemas y además tienen baños públicos adaptados. Porque algo que me llamo gratamente la atención es que hay baños adaptados en todos los baños públicos de la ciudad y eso es algo que no lo he visto en ninguna otra ciudad de España. Ojala muchas siguieran este ejemplo.
 
 

Los días siguientes nos empezamos a mover por la Comunidad. Lo ideal de viajar es hacerlo sin prisas, priorizando los destinos pero sin ningún tipo de agobios ni urgencias por llegar aquí o allá. Disfrutando siempre de cada kilómetro, de cada paisaje, conversación o comida. Si algo de lo programado no se realiza, pues no pasa nada, queda en el tintero para próximas ocasiones. Y es que nuestro país es tan rico en contrastes, con un patrimonio cultural o natural tan inmenso que tendríamos que estar cada semana en carretera para intentar llegar a todos los lugares deseados.
 
 
Uno de los lugares más emblemáticos de todo el occidente europeo es sin duda Roncesvalles paso natural en los Pirineos entre España y Francia, durante siglos ha visto pasar desde legiones romanas o invasores barbaros hasta las tropas musulmanas camino de la derrota definitiva de Poitiers y sobre todo al mejor ejercito de Francia durante la Alta Edad Media,  el ejercito de Carlomagno.  Cuando una parte importante de las tropas ya se habían adentrado en el paso, las tribus vasconas de la zona se lanzaron contra su retaguardia mandada por el mejor caballero de Francia, el Conde Roland. Cuenta la leyenda que en ese lugar Roland hizo sonar su olifante de marfil para advertir al resto del ejército y, cuando él y los doce paladines imperiales fueron heridos, arrojó al agua su gloriosa espada "Durandal" a fin de que no cayera en manos del enemigo.
 
Esa derrota dio lugar a la creación de “La Chanson de Roland” poema épico que junto con nuestro “Poema de mío Cid” constituyen dos de las principales obras de la literatura medieval europea. En la “Chanson” se ha  mantenido la imagen del caballero Roldán tocando el olifante, hasta morir y a su emperador Carlomagno desgarrado al volver al campo de batalla y ver a todos sus hombres tendidos.
El siglo X es el del despegue definitivo de las peregrinaciones a Compostela y en Roncesvalles se ubicó un hospital para atender a los peregrinos que después de afrontar las duras jornadas del paso de los Pirineos llegaban al lugar. Posteriormente el espacio se complementaría con la colegiata de Santa María.
 
 

 
Todo este entorno es muy complicado para el visitante en silla de ruedas pues el duro adoquinado no da lugar a muchas algarabías pero con un poco de paciencia y mucho “meneíto” se puede llegar al menos hasta la fachada de la iglesia, pero no entrar en ella. Todo por allí es inaccesible.
Actualmente Roncesvalles es punto de partida del camino para muchos peregrinos, pero también y al igual que en los siglos anteriores tiene un significado especial para todos aquellos que cruzan los caminos de Europa en busca de la tumba de Santiago el Mayor. Pisan por vez primera tierra española y sienten más cerca la todavía lejana Compostela.
 
 
Se veía la ilusión reflejada en los rostros de todos aquellos que a píe o en bici seguían la ruta. La misma  que yo ya había visto innumerables veces al ir o venir de Santiago a Lugo, en los peregrinos que saliendo de Arzua estaban a punto de llegar a Compostela. Me adentré hasta donde las raíces de algunos árboles le impidieron a mi  silla seguir por el milenario sendero, sobra decir la sana envidia que sentí de todos aquellos.
Se nos acercó una chica latinoamericana para que le hiciéramos una foto al lado del letrero que indicaba la distancia a Santiago. Se la veía emocionada por el significado que para ella tenía el lugar. Nada sabía ni de Roncesvalles ni del camino hace algunos años hasta que cayó en sus manos un libro de Paulo Coelho  “El peregrino a Compostela, (Diario de un mago)”. Y desde que lo leyó,  llegar a conocer el camino se convirtió en algo obsesionante para ella. El primer paso lo acababa de dar al convencer a la persona para la que la trabajaba para que viajasen hasta allí. El segundo  sería peregrinar a Compostela, algo que no tengo dudas de que logrará.
 
Quisimos intentar llegar hasta Saint-Jean-Pied-de-Port primer pueblo francés, pero la densa niebla que había en  la subida al puerto de Ibañeta no  hacía recomendable tirar por esa tortuosa carretera.  Es curioso el fenómeno de la niebla en alta montaña, la rapidez con la que puede caer y cubrir el entorno. Allí la vimos bajar en nada y cubrir un paisaje que un poco antes estaba soleado y despejado.
Visto lo visto nos dimos la vuelta y pusimos rumbo a la selva de Iriati que es el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra de Alemania. Una inmensa mancha verde de unas 17.000 hectáreas que se mantiene en estado casi virgen. Se encuentra situada en el Pirineo oriental navarro, en la cabecera de los pirenaicos valles de Aezkoa y Salazar.
 
 
 
Pero no pudo ser, de nuevo la niebla nos jugó una mala pasada avanzando  justo en la dirección hacia la que nos dirigíamos nosotros. De nuevo decidimos dar la vuelta, la carretera era muy estrecha y tenía toda la pinta de estar todo cubierto unos km más arriba.
Pues nada, pusimos rumbo de nuevo  a Pamplona que nos recibió cayendo ya la noche en medio de una fuerte tormenta.
Quili

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Apuntes de un viaje I. Por tierras cántabras


Alrededor de 2600 km después  de subir y bajar montañas,  de comer mirando al mar Cantábrico y la semana siguiente mirando al  Mediterráneo, después de dar una vuelta a España en forma de media luna hacia el Este,  ya  estamos en casa. Algo más cansados pero con un montón de buenos recuerdos y de múltiples imágenes grabadas en nuestra retina.  Como la principal ventaja  de tener un blog es que puedo escribir en cada momento lo que me dé la gana, lo aprovecharé para transmitiros lugares o paisajes que me han resultado especialmente interesantes intentando no parecerme al típico vecino que nos prepara una encerrona en el salón de su casa y nos hace tragarnos todos los videos de sus vacaciones.

Empezamos el viaje rumbo a los picos de Europa cruzando las montañas de León. Nunca había ido por esas carreteras y subir el puerto de San Glorio  resultó un aperitivo de todas las carreteras de montaña que vendrían después. Yo reconozco que me encanta subir montañas contemplando el paisaje desde el coche pero también entiendo el desgaste que produce en Maca conducir por esas pronunciadas pendientes con curvas que de verdad le dan sentido a la propia palabra, donde el coche va en segunda, a 30 y forzado.
 
 Acabábamos de dejar atrás Riaño y yo estaba embelesado con el paisaje pero a mi mente también acudían los relatos de Julio Llamazares  sobre los “huidos” o “maquis”, o “los del monte” como les llamaban los lugareños, que después de la guerra civil tuvieron mucha actividad por esa zona. Su vida fue  muy dura, mirando las cumbres y riscos no me  quedaba un ápice de duda.
Nuestro primer destino era Fuente De, que no es ningún pueblo sino una estación de Montaña, en Cantabria cerca de Potes, donde está instalado un teleférico que salva una altura de 800 m. con una longitud de cable de más de 1600 m.  y te acerca hasta una de las cumbres cercanas a casi 2000m de altura.  Cuando llegas allí  lo primero que haces es mirar  y admirar la mole hercúlea de las montañas que tienes antes ti  y lo segundo, después de ver la velocidad a la que van  las cabinas del teleférico desde y hasta un punto que medio se atisba allí arriba entre los pliegues de la cumbre, es pensar ¿y ahí voy a subir yo?
 

Aunque han trabajado el tema de la accesibilidad se necesita ayuda para acceder hasta las cabinas y sobre todo salir de ella arriba, pero es verdad que el personal de la estación son una gente estupenda que te suben y te bajan por donde haga falta y siempre están dispuestos a prestarte el apoyo que necesites en cada momento. Gracias a ellos pude subir yo, pues con una silla eléctrica es imposible llegar sin esa ayuda.  

 
Estar arriba y desde allí contemplar las cumbres y el paisaje desde el mirador,  casi tocando el cielo es una de las sensaciones más maravillosas que yo he sentido. Siempre me ha atraído la montaña (soy un fanático del Calleja y programas similares en la tele), y poder tener la oportunidad de sentirla tan cerca no ha hecho sino que aumentar esa atracción. Por un lado me  ha hecho reafirmarme en la sensación de gran libertad y paz que me  aporta y por otro lado en  la poca cosa que somos los seres humanos ante ella. Ni que decir tiene la sana envidia que sentí mirando a los que una vez arriba, apoyados en sus bastones, tomaban las distintas rutas de senderismo o ascensión que había. 

 
 
 

De regreso ya al mundanal asfalto fuimos al alojamiento que habíamos reservado y que si leísteis mi post anterior me tenía algo mosqueado la existencia de “un pequeño escalón”  que me habían comentado al hacer la reserva. Sólo diré que para salvar el ” escaloncito” tuve que necesitar la ayuda de tres personas, pero era lo que había si quería dormir allí y yo lo asumí en su momento.  

Seguimos viaje por el interior de Cantabria. Después de juguetear entre las nubes queríamos adentrarnos en las entrañas de la tierra y había una posibilidad de hacerlo en la cueva de “El Soplao”,   no muy lejos de allí.
 
 Pero para poder bajar hasta la cueva primero de nuevo hay que tirar montaña arriba entre verdes valles.  Esta considerada como una cavidad única a nivel mundial por la cantidad y calidad de las formas geológicas que alberga. Fue descubierta de manera casual por los mineros que trabajan en  la extracción de mineral  en una de las ocho galerías que existían en la antigua mina. Sólo están abiertos al público unos 4 kilómetros de los 20 que tiene y han hecho visitable para las personas con movilidad reducida un 90% del recorrido del itinerario de la visita habitual.

  Lo primero que sientes al entrar es el cambio brusco de temperatura y la humedad del espacio, lo que unido a la oscuridad del lugar tenuemente iluminado, personalmente de nuevo, me hizo sentir sensaciones nunca vividas mientras contemplaba  las caprichosas formas talladas por el cincel de la naturaleza a lo largo de los siglos en el corazón de la tierra  cántabra.


 

La sala que más me gusto fue la llamada de “los fantasmas”, nombre que le pusieron los propios mineros y que acertadamente señala lo fantasmagórico del lugar. Me llamó curiosamente la atención lo atentas que estaban los guías al señalarme con la linterna algunos puntos por donde el terreno  se estrechaba  un poco o había algún saliente geológico que podían afectar a la persona que hace el itinerario en silla de ruedas.

 


















Como dije antes la cueva está situada en lo alto de la montaña que domina el valle del río Nansa, en la sierra de Arnedo y desde allí hay unas vistas  sobre el valle que completan y enriquecen  la visita a la cueva. Señalar que todo este lugar es muy accesible, con cafetería- restaurante y baños adaptados.


En el centro de Cantabria se encuentra  el valle de Cabuérniga  por donde discurre el río Saja que junto al Nansa han dado lugar a un espacio natural con muchas áreas protegidas  de especial belleza. Nos fuimos al pueblo de Ucieda, cerca de Cabezón de la Sal, donde nos alojamos un par de días. Al final del pueblo hay un robledal increíble por el que nos dimos un paseo  donde el sinuoso trazado  del río con los puentecillos que lo atravesaban y la rica arboleda le daban un aspecto  de bosque encantado.
 
En Ucieda nos alojamos en la casa de turismo rural cuatro aguas, una autentica joyita que combina de forma muy acertada y original  diseño con accesibilidad. Esta regentada por una familia estupenda que nos trato  de maravilla. Desde aquí os recomiendo este lugar, pues abrir la ventana por  la mañana y encontrarte con esas maravillosas vistas es de lo más gratificante que me he encontrado. Al final del texto os dejo el enlace. 

 
 

Desde Ucieda  nos movimos por algunos lugares de Cantabria.  Me gustó  especialmente la visita a la ” neocueva”  de Altamira donde además existe una exposición permanente y muy didáctica sobre el Paleolítico, que si yo hubiera tenido la oportunidad de visitarla en primero de carrera cuando estudié prehistoria, ¡segurísimo que no hubiera suspendido!

Una recomendación pensároslo bien antes de entrar con la silla en la cercana Santillana del Mar. Pidiendo permiso te dejan meterte con el coche por el pueblo y aparcar en algún ladito…pero ni por esas, es salir y quedarte literalmente clavado entre adoquines medievales.

Continuara..

Quili

Casa Rural Cuatro Aguas. Ucieda
http://www.cuatroaguas.com/index.html

 
 
 

 

 
 
 
 

 
 

domingo, 1 de septiembre de 2013

De viaje


Se  acaban las vacaciones…para algunos. Otros afortunados, entre los que me incluyo seguimos disfrutando de ellas y además  empezamos una nueva fase. Hasta ahora han sido semanas de campo, sol, relax, lectura y sobre todo tranquilidad y la verdad es que han sido estupendas pero ahora vienen los días de pillar el coche y tirar kilómetros conociendo lugares nuevos. No como los “beat” que surcaban la ruta 66 avanzando  hasta donde la carretera les guiase y el sol muriese,  pero también a nuestra marcheta lo haremos,  dejando bastantes kilómetros a la espalda
Reconozco que una de las deudas que tengo con el pasado, con mi vida anterior es el “arrepentimiento” de no haberme colgado muchas mas veces una mochila al hombro y haber  tirado carretera o monte adelante, durmiendo donde la noche te pille y sin ningún tipo de horario, calendario o planificación…Algo que siempre me gustó pero que tuve poco tiempo para practicar.

Ahora es precisamente todo lo contrario. Tenemos que planificar muy bien el viaje controlando especialmente los hoteles donde vamos a dormir,  pero también los lugares que podemos  visitar, cuales son las mejores alternativas  etc.…Moverte con una silla de ruedas  te obliga a estar pendiente de muchos detalles si quieres aprovechar el viaje o no llevarte sorpresas desagradables.. Por eso siempre insisto en lo fundamental que es para nosotros tener información fiable de lo que te puedes encontrar en cada momento, por eso  mismo son muy importantes las guías de accesibilidad de ciudades o entornos. Esa filosofía  es la que siempre he tenido presente al  recopilar la información que ofrece  nuestro portal de accesibilidad. www.lugoaccesible.net .
Y  digo información fiable porque hay mucha gente que recopila y  da información,  sin conocer realmente las complicaciones que se nos puedan  presentar, que redacta guías de esto o de lo otro que son un puto desastre y que  muchas veces están avaladas por  organizaciones de discapacitados , demostrando con ello que o  no se han esforzado como deberían o que están hechas por personas que no saben  de la misa la media,  pero que presentan esos trabajos como innovadores pasos en el camino hacia  la normalización …y  me imagino que  recibiendo  generosas  subvenciones  por  realizarlas,  que estoy seguro cubren muchisiiiiiiiimos gastos….
 También me llaman poderosamente la atención todas esas guías de hoteles accesibles, eso si..de cuatro o cinco estrellas o aquellas otras de restaurantes donde para comer en alguno de ellos tienes que dejar empeñada hasta la silla…..

Sobra decir que  estos años Maca y yo nos  hemos  encontrado con mogollón de movidas al salir de viaje, la última sin ir más lejos  el año pasado cuando alquilamos un apartamento  “accesible” en el litoral de Alicante,  donde  me encontré  con una puerta del baño que para entrar tenía que desmontar media silla y para completar el lote,  con una cama bajita a la que le tuvimos que meter varios colchones para que pudiera quedarme a la altura de la silla y  así poder acostarme en ella.
 
Este año de entrada parece que todo  o casi todo está controlado y digo casi por  la incógnita que se nos presenta  en un hotel  de un pueblo en Cantabria donde nos alojaremos una noche,  y en el cual  me aseguran que la habitación es accesible, pero el acceso al hotel es un  “pelín” complicado ya que tiene una escalinata propia de un templo maya. Pero hay una alternativa para entrar y parece ser que sería por la cocina donde supuestamente me pondrán una rampa para salvar un escalón que parece que tiene ..y donde “ por supuesto la gente de cocina me echara una mano” si la preciso. Veremos como va la cosa porque no lo acabo de ver claro. Pero lo verdaderamente importante es que ellos no me quisieron vender una moto,  me han explicado el asunto y he sido yo el que sopesando pros y contras he decidido hacer noche en ese hotel  ya  que por la zona de los Picos de Europa no hay muchas alternativas...
Pero está claro  todo ha cambiado mucho en los últimos diez años y cada vez la oferta  de ocio accesible es más amplia….Es obvio  que hay mucha más normativa vigente,  pero también es verdad que este tipo de turismo está empezando a mover mucha pasta y  ya se sabe aquello de  que “por el interés..te quiero Andrés”.  Y estoy seguro de que  no hace falta  mucha normativa cuando un destino  pilla popularidad por sus facilidades para las personas con movilidad reducida. Si existe la posibilidad de ganar pasta por medio,  serán los mismos empresarios se podrán  las pilas y como por arte de magia empezarán  a aparecer locales, hoteles etc.. libres de barreras

Pero hay que seguir viajando y disfrutando en la medida que se pueda.  Llevamos  3 años quedándonos  casi  todos los días en algún sitio concreto, siempre tirando hacía el Mediterráneo  llenándonos  de esa  luz tan mágica que me alucina cada año un poco más , de su buena climatología y estupenda gastronomía. Pero este año recuperamos  la costumbre de tirar millas para adelante  y conocer sitios nuevos, parando un una noche, dos o tres en cada lugar según lo que planificamos visitar. Cruzo los dedos y espero que mi cuerpo responda y no me de sobresaltos….
Amigos ya os iré contando………el coche espera y hay un largo camino por recorrer
Quili

martes, 13 de agosto de 2013

Cruzando el Ecuador


Hace no mucho tiempo mi amigo Horacio publicó un post en su blog "Desde las teclas" donde  reflexionaba sobre “la última vez” que hizo esto o lo otro antes de quedarse parapléjico . La verdad que a mi también me hizo reflexionar y pensar sobre aquellas “ultimas veces”, pero me he topado por un lado con la barrera de mi desastrosa memoria  y general despiste que siempre me acompaña (Los que me conocéis  sabéis, por ejemplo, que   incluso leyendo y disfrutando de un libro, cuando alguien me ha preguntado el autor del mismo mas de una vez y más de veinticuatro, no he sabido decirlo)

Pero además de la memoria está por el medio el mucho tiempo transcurrido desde aquellas” últimas veces” y es que por estas fechas serán ya  24 años los  que  llevo sobre ruedas. Además este año he cruzado una línea que hace 24 ni se me pasaba por la cabeza que  llegaría a cruzarla en mi situación física actual. Llevo más años de mi vida sobre ruedas que los que viví andando.

Los recuerdos , las situaciones, las vivencias de mi anterior vida vienen y van  danzando en mi cerebro, pero salvo algunos muy claros, el tiempo cada año los difumina un poco  más y cuando intento entrar en ellos  vienen a mí como flashes procedentes de  un fondo de claroscuros,  dentro de  una tenue neblina donde percibes pero no ves, pero que sientes que cada año se cierra un poco más dándome a veces la impresión de que toda mi vida ha estado unida a mi tetraplejia y mi silla siempre ha estado al lado de mi cama. Hace mucho tiempo que en mis sueños  profundos no me veo andando

Decía Horacio una situación de este tipo que te lleva a  tener que vivir una vida completamente distinta a la que anteriormente llevabas, como él bien comenta  “es como morir y renacer  de nuevo”, pero en otras circunstancias. Una nueva  vida que ninguno de nosotros pensamos alguna vez  que íbamos a tener que  afrontar , para la que no estábamos preparados y a la que nos hemos que tenido que acoplar cada uno con su particular ritmo para seguir adelante

Coincido con Horacio en  la distinta forma de valorar o ponderar  acciones, gestos o situaciones que antes ni se me pasaba por la cabeza pararme en ellas y que ahora cuando   las analizas,  siempre llegas a la conclusión de porque no las hice en su momento o como coño se me pudieron pasar por alto….muchas cosas que han quedado en el tintero y no se podrán ya recuperar , pero sin embargo también ha supuesto la oportunidad de poder retomar de forma más óptima nuevas vivencias, valorando muchísimo más cada instante de ellas

Pero así vinieron las cosas y como tal las he aceptado.  Decía Shakespeare que el destino baraja las cartas y nosotros jugamos. Yo pienso que la  vida es como un gran casino, donde se nos ofrecen múltiples oportunidades para enriquecernos, y obviamente  no me refiriero al tema económico. Enriquecerse en valores, sentimientos, cultura…¡tantísimas cosas! .

Creo que mi vida, hasta la fecha, está  dividida  en  dos cruciales  partidas de naipes. La primera la perdí por no haber sabido jugar bien mis cartas y la segunda después de unos inicios titubeantes la voy ganando, intentando  además de disfrutar  de cada mano que se baraja. Algunas cartas me han venido malas pero otras muy buenas y esas han sido en las que me he apoyado para salir adelante.

Creo que no voy a volver a caminar nunca, por lo menos en esta vida. En las otras, si las hubiese,  a lo mejor no es necesario ni andar ¡vaya usted a saber lo que hay después de la dichosa luz!.  La verdad es que a estas alturas de la película es lo que menos me preocupa. Hay secuelas derivadas de la lesión medular como pueden ser los espasmos o las infecciones que son lo que realmente debo intentar tener controlado. 
 

Pero para tener ilusiones o proyectos e intentar vivir una vida lo más digna posible no es necesario caminar, como tampoco lo es volar  ni montar en burro. Lo importante es que nuestro principal órgano, nuestro cerebro este abierto a  esos nuevos caminos, que los hay y muchos y  debemos aventurarnos por ellos.

Dicen que un hombre no debe pasar por la vida sin tener un hijo, plantar un árbol o escribir un libro.  Yo creo que eso me lo saltaré pues lo del hijo lo veo chungo. Para lo del libro, aunque nunca lo descartaré, primero debo pillar a esas despendoladas musas que se me esconden un día sí y otro también. Y finalmente lo del árbol eso creó lo cumpliré, siempre y cuando sean validos los que el jardinero me plantó en el jardín.

En síntesis y para no alargarme más: La vida da y quita y como decía Ortega: “el hombre es él y sus circunstancias”. Puede que flaqueé mi memoria recordando mi vida anterior pero alimento mi cerebro cada día con cosas que me gustaría hacer, lugares que me gustaría visitar…en definitiva proyectos que me encantaría realizar y eso junto al apoyo de los míos es lo que alimenta mi vida día a día

Quili

martes, 25 de junio de 2013

Dicen que llego el verano


Eso dicen, lo que no dicen es si es para quedarse definitivamente o   será un amago como el de los últimos días que vimos el sol, porque de momento el viento del norte sopla con muy  mala leche. ¡Se necesita sol y calor! Porque  el sol es fuente de vida y  da alegría, algo que hace mucha  falta  en estos tristes años que estamos viviendo.  A la gente del norte siempre nos dicen que somos muy reservados, más apagados que los de otras regiones, seguro  que de todo hay ( y más si nos comparan con los andaluces) y una gran parte de que eso pueda ser cierto es debido al clima.
Por eso es  verdad que las buenas temperaturas hacen una gran  labor socializadora al  volver a darnos la posibilidad de reunirnos en calles y terrazas, después de tanto invierno y tanta lluvia que nos ha tenido encerraditos en casa.  Sea como  sea, bienvenido este hermoso sol, ¡que yo tanto echaba de menos! . Sinceramente  ya estaba hasta los huevos de que al doblar la esquina de mi calle con la Avd. Fontiñas parecía que estaba doblando el Cabo de Hornos con todo el viento y la humedad que me venía encima.


Hace mucho que no escribía  en este blog, tal vez esa climatología tan adversa que hemos sufrido este año haya hecho algo de mella en mi ánimo de ponerme a escribir, tal vez, justificándome  como  se justificaba Sabina  cuando decía que sus musas se habían ido con Serrat,  yo pienso  que mis musas (en el remoto caso de que alguna vez rondaran mi casa),  debían ser  mucho más golfas que las del maestro Sabina  y se debieron largar  con el primero que pasó …y hasta ahora, que ni siquiera una carta han mandado. O tal vez la explicación más sencilla es que por épocas me vuelvo un vago redomado y ya está. Siempre que lo retomó, hago propósito de no volver a abandonarlo…pero nunca cumplo
Una de las grandes ventajas que conlleva el buen tiempo es la merma de las capas de ropa con las que salgo de casa ¡una gran liberación!, no es que diga que quiera salir en pelotas  pero según avanza el buen tiempo un pantalón y una camiseta de tirantes o sin manga es toda mi indumentaria. 
En invierno para salir a la calle suelo enfundarme  en todas las ropas polares que tengo  a mano,  pues ir sentado en  una silla electrónica es como el que  sale y se sienta en un banco del parque (eso sí, sin darle de comer a las palomas que las manos están más calentitas en los bolsillos), impertérrito,  como esas estatuas de bronce a las cuales la climatología se la pela y  que habitualmente nos encontramos en todas las ciudades,  sentadas  mirando al mar, a un balcón  o a la gente pasar  (que siempre nos hacen preguntarnos ¿y este quien coño será?).  Lo que está claro es que a nosotros no nos la pela  y  que  al no poder entrar en calor  por   faltar  el movimiento corporal, las probabilidades de quedarnos  tiesos como un polo son notablemente elevadas.

Como no queremos que eso ocurra, hay que abrigarse y obviamente eso lo hago en casa  ¡¡no voy a cambiarme en el portal!. aunque a veces ganas me entran de hacerlo, pues mientras  me cambio, la calefacción está encendida y  tira con ganas. La camiseta interior (polar, como he dicho) se pone bien…todo controlado, pero  al ponerme el jersey como este suele ser  térmico y voluminoso empiezan los problemas al ajustármelo al cuerpo y al espacio de la silla. Mientras  lo hago siento como  un fogonazo de  calor  invade  mi cuerpo y   necesito abrir la ventana para poder seguir adelante con el tema.
 Pero al ponerme el abrigo  (de nuevo y obviamente polar), ahí ya sí que la sensación de agobio es tan grande que  cuando lo tengo finalmente puesto salgo escopeteado de mi habitación llevándome más de una vez  por delante alguna parte del marco de la puerta, para disgusto de mi señora madre,  en una precipitada huida hacía la calle como si viniera detrás una pareja de  la Guardia Civil, mientras me coloco bufanda y gorra sobre la marcha.
 Salgo de casa y empiezo de nuevo a relajarme respirarando el fresquito que se cuela por las escaleras. ¡Hora de bajar!  Pero nuevas complicaciones se presentan. Como no cojo bien en mi ascensor, tengo que quitar un apoyapié  de la silla, entrar hilando fino, transversal y “cojeando”.

Buscar la llave del ascensor en mi bolso y  colocarla para que me baje al garaje por donde he de salir es el siguiente paso. Todas estas últimas maniobras pareciendo el muñeco de Michelin, “todo arropao” con las dificultades de movimiento que eso conlleva, encajonado en la silla  en el reducido espacio interior del ascensor y sujetando el apoyapié  entre mi pecho y cintura. Como tardo tanto en acoplarme en el ascensor  cuando al final ya voy a meter la llavecita intentando que no se me caiga de las manos, entonces, con precisión suiza,  es cuando llaman al ascensor desde el cuarto o el quinto…

Subo para arriba, se abre la puerta y una señora o señor me  pregunta ¿sale usted?
…pues no, miré yo quería bajar al garaje..
Normalmente mi interlocutor suele decir resignado: esperaré,  pues los dos no creo que cojamos
Pues no, resultaría complicado, respondo mientras sigo sujetando con una mano el apoyapié y con la otra metiendo por fin la puta llavecita para bajar
No es raro que ya bajando al garaje pare en algún piso, se abra la puerta y vuelva a escuchar la pregunta del millón..¿baja usted?
Si señora..pero los dos no cogemos
Al final una vez abajo, me vuelvo a “calzar” el apoyapié  y salgo….. La calle me recibe como si me hubiera dado una hostia con un iceberg , y a los diez minutos  de rodar ya  tengo un frío del copón y empiezo a buscar donde refugiarme
Toda esta peripecia, este diario ritual,  para toparme con la cruda e inamovible realidad: Es invierno y me ponga como me ponga hace un frío de cojones…. ¿Cómo no voy a estar deseando el calor, el solecito y la ausencia de ropa?
Quili

jueves, 14 de marzo de 2013

Venerables piedras

Hace unos días la gerente de la Red de Museos provinciales,  Encarna Lago me dedicó  un generoso texto en la prensa local destacando mi trabajo en el campo de la accesibilidad al Patrimonio cultural (se nota que le caigo bien). Tanto ella como yo tenemos meridianamente claro que cualquier  actividad cultural debe ser ofertada y planificada de manera tal que todas las personas,  independientemente de sus capacides, discapacidades o motricidad puedan  disfrutarla. Por eso llevamos colaborando juntos muchos años, Es muy fácil trabajar con una persona que tiene una visión similar a la tuya y que ha logrado que el Museo Provincial de Lugo sea lo que ya es,  La casa de todos: un museo abierto a todos los sentidos.  Pero Encarna por desgracia para nosotros es una excepción, porque todavía hoy en día son muy pocos los gestores culturales para los cuales “el pensar en plural” sea algo habitual. 
¡¡Pero hay que pensar en plural!! Tienen abrir de una puta vez los ojos y darse cuenta de que un porcentaje muy grande de la población está formado por gente mayor y gente con movilidad reducida…  En temas de accesibilidad al  patrimonio monumental  mi percepción personal es  que  todavía un buen número  de técnicos, conservadores o  políticos   no se molestan en buscar alternativas ni en procurar soluciones…de que van a remolque. Yo he discutido infinidad de veces  por esto y  casi siempre han sido más receptoras a mis palabras las piedras del monumento en cuestión que los responsables del mismo.
De sobra es conocido mi enfrentamiento con la Conselleria de Cultura por distintos temas: primero fue el Centro arqueológico de San Roque en el que se tuvo que meter por el medio hasta el Defensor del Pueblo de Galicia, actualmente  el inacabable asunto de la muralla romana donde se debería ejecutar lo aprobado por el Parlamento de Galicia. Además ahora estoy  preocupado y a la espera de cómo estará el museo del “Templo de Mitra”  que muy pronto va a abrirse y del  que hemos demandado información a Cultura y nadie parece saber nada. Mal rollo me da a mí eso y no será por no avisado,  pues yo ya planteé el asunto en varias reuniones hace dos años. Me temo que ocurrirá lo de siempre, que ellos en su infinita sabiduría o elevada soberbia harán lo que les salga del bolo y nosotros luego de movida en movida. ¡¡Joder!!..¿Tanto les cuesta sentarse en una mesa e intentar sinceramente buscar opciones?...
Aunque alguno de estos me pueda imaginar de esa guisa, yo ni soy talibán  de la causa ni radical en mis posicionamientos.  Tengo muchísimo respeto y cariño al patrimonio monumental de cualquier ciudad o país. Sé perfectamente  que a veces es complicado lograr accesibilidad y soy consciente de que habrá lugares donde sólo se podrá actuar en determinadas partes e incluso otros donde por sus características será imposible hacerlo.  
Pero es que todo esto llega a quemar y mucho.  Cuando ves que es factible, hay veces que me dan ganas de explotar  y pienso ¡Pero vamos a ver tíos!, ¡que  parece que pretendéis  tomar  a uno por imbécil!  Ni el patrimonio es vuestro ni estáis ungidos por cualidades celestiales que sólo a vosotros os otorgan el  don del conocimiento. Que estoy  hartito de escuchar:..”No, es que es un material muy delicado”,”no,  es que una rampa aquí puede causar un efecto visual negativo para el monumento”,”no, es que es una actuación muy agresiva”…. y etc…. Y miles de etcéteras…
Que indudablemente hay que proteger todo este legado cultural, pero sin olvidar que también se debe proteger y garantizar el derecho de todas las personas a disfrutar del mismo y para ello hay que molestarse en buscar  esas alternativas y soluciones que conjuguen ambas necesidades, que normalmente ¡haberlas ..hailas! (igual que las meigas). Para resolver este problema es condición “sine qua non” algo tan sencillo como tener verdadera voluntad de hacerlo. ¡Dios!,  que difícil es encontrar un técnico que por sí mismo piense en todo esto como un derecho  y no como obligación que debe intentar subsanar.
Sino ¿para qué está toda esa riqueza monumental?  Siempre he dicho que  entre las piedras de la Catedral y las lajas de pizarra de la muralla están las raíces de nuestra cultura. Son nuestra herencia y la plasmación material de los pensamientos y sentimientos de todos aquellos que nos precedieron  y que siglo tras siglo han contribuido a desarrollar la ciudad en  la que vivimos y esta sociedad a la que pertenecemos. Nosotros somos el resultado de toda esa evolución y si no podemos disfrutar  y beneficiarnos de todo ese legado, están cercenando nuestra formación y nuestro pleno desarrollo personal.  Y este pensamiento es exportable a cualquier rincón del planeta
Es evidente que hay también un factor económico….y todos sabemos lo chungo que esta el tema. Pero está demostrado que patrimonio accesible es sinónimo de turismo accesible  y eso es   rentable  porque se orienta a un  amplio segmento de población que demanda ese tipo de servicios, que además nunca viaja sólo ya que cada persona mayor o discapacitada suele viajar con uno o dos acompañantes. También es muy importante considerar que este tipo de turismo se mueve durante todos los meses del año, no está limitado a una sólo estación. Y todo esto  eso supone pasta e ingresos para las ciudades receptoras de esos visitantes.
Yo me he quedado a las puertas de muchos sitios maravillosos por no poder entrar, subir o bajar, algo que os aseguro es tremendamente frustrante. Una espina que tengo clavada muy honda es la Alhambra de Granada donde sólo pude visitar y con muchísimas dificultades un 10% del recinto. Sé que ahora está algo mejor la cosa pero todavía recuerdo la cara de imbécil que se me quedo cuando después de ver una primera rampa para entrar en los Palacios Nazaríes,  que me hizo creer que todo estaría muy guay y podría hasta buscar el fantasma de Boabdil  por sus estancias, me di cuenta de que todo empezaba y moría con esa puta rampa. Si quería bajar al primer patio ya me tenían que ayudar. Al final, con ayuda y subiendo y bajando peldaños pude llegar hasta el patio de los leones pero eso es una mínima parte del recorrido. Ni que decir tiene que mi desencanto se debió reflejar hasta en el agua de la alberca del Palacio de Comares
Queda claro , ¿no?. Un saludo
Quili
Lugoaccesible


domingo, 3 de marzo de 2013

Mañana de domingo


¡¡Por fin!!...sin excesivos alardes, brillando tímidamente el sol y con una agradable temperatura se presentó esta bonita  mañana de domingo. Los  tres últimos días cesaron las lluvias y el sol nos volvió a visitar aunque seguía haciendo mucho frío con   lo cual el salir a la calle todavía  no permitía largos paseos, al menos a mí. 
 Pero hoy  me desquité y troté durante horas como no lo había hecho en  estos últimos meses por esa zona de la ciudad, camino del campus,  donde el gris del cemento de los edificios y calles  va dando paso al verde del campo. Cuando empiezan a venir estos días preprimavereales que anticipan el cambio de estación reconozco que ya me pongo como una moto...pero moto, moto… como una Harley bien cañera



Hay gente que lleva el frío muy bien y otros muy mal, ese es mi caso. Yo soy de sol y calor,  de temperaturas por encima de los 25 grados con  una luz solar bien potente,  de esas que te borran el recuerdo de los días grises del invierno y hasta las penas del alma, que recarga mis pilas,  me llena de vida y me hace sentir tremendamente libre.  Y digo bien lo de libre, primero y obviamente porque tiempo atmosférico  marca mucho todas nuestras actividades y los planes de hacer una cosa y tener que hacer otra,  ya se sabe ¡el hombre propone y Mario Picazo te lo jode!.
Pero hay otro factor que me agobia muchísimo: El estar sepultado bajo quintales de ropa.  No es raro pararme con alguna persona por la calle y que me haga ese típico comentario de .."hace frio pero moviéndose...se va llevando”.  En esos gélidos días de invierno por mucha candela que le meta a mi silla y corra como alma que lleva el diablo por las calles de Lugo no voy a entrar en calor. La que se mueve es mi silla, yo soy la humilde figura polar que la cabalga. Para haceros una idea es como si pillaríais una silla de la cocina y bajaseis a la calle y echarais un par de horas, ahí pachorrones..¡con un par..! sin moveros, con temperaturas rozando los cero grados y/o cayéndonos agua encima.

 Entonces está claro que si se quiere salir a la calle, como diría el Alatriste de Pérez Reverte, “no queda sino batirse” y enfundarse  con múltiples forros dejando sólo libre  el espacio suficiente para mantener la visión,  que hay días parezco un cruce entre un cosaco ribereño del Don y un  Navy Seal yanqui.
Una vez en la calle esa ropa se agradece y mucho, pero antes hay que ponérsela en casa donde la calefacción tira de lo lindo y es cuando al añadir capa sobre capa...va agobiando el calor de manera tan intensa  que una vez preparado salgo disparado por la puerta confiando en que el ascensor no tarde (y con las prisas no comérme la puerta al entrar)  para aterrizar en la  calle y respirar una buena bocanada de aire fresco. Y el regreso pues al revés...otro sofocón.
En definitiva un puto coñazo, que aquí en esta tierra tan hermosa se alarga durante  mucho tiempo...pero es lo que hay. Eso o irme a vivir a una ciudad del Mediterráneo, cosa que por otro lado no descartaría en el futuro porque cada año que pasa lo llevo peor.
Mañana o pasado volverán las lluvias e  intermitentemente irán y vendrán días de frío, pero menos cada semana que avancemos en el calendario y así poquito a poco las capas de ropas serán más livianas, el agobio menor y el entrar y salir de casa mucho más frecuente...Es sencillamente que la primavera empieza a llamar a nuestras puertas y desde luego la de mi casa la va encontrar abierta de par en par
Quili